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viernes, 31 de diciembre de 2010

Querido Charles Chaplín

Desde el Hum de los indios, desde el río Negro de los que vinieron después, desde Uruguay, desde mi corazón: Felicidades a todos en el 2011


Feliz Año Nuevo

Por estos días en esta parte del mundo, que no es - aún cuando frecuentemente lo olvidamos - todo el mundo, por imperio de una decisión cultural y por tanto  humana -gregoriana para ser específico- nos encuentra despidiendo  un tiempo pautado y  medido por esa herramienta cultural   que es el almanaque. Rige éste nuestras vidas en una medida y tamaño que realmente sin que nos demos demasiada cuenta no solamente la atraviesa en su totalidad, sino que también  en gran medida la construye  . Dentro de los alcances de nuestra voluntad y libre albedrío. Y también fuera de ellos.  Es parte de nuestro contrato social, condiciona nuestras  estrategias de subsistencias   y con ellas,, la búsqueda de nuevas soluciones para nuevos problemas. Que no  han sido mayormente equivocadas. Y han sido  sus éxitos los que han permitido que la especie mantuviera y aumentara sus nichos de obtención de recursos.

Estamos aquí y ahora en una nueva expresión de las   estrategias de caza y recolección. de nuestros ancestros. Con nuevas maneras de manifestarse. En un mundo que de tan globalizado hace los tiempos instantáneos y las distancias finitas, por los menos en la superficie de  nuestro pequeño vehículo estelar, también enormes problemas acechan, atacan y hieren a la especie, en todas partes.
Las élites que, desde la aparición del excedente, hubieron de existir para  administrarlo, no han sido lo suficientemente sabias para darnos a todos, ese bienestar atávico que traen  consigo  las necesidades esenciales  satisfechas.

Vivimos en un mundo de gran consumo y destrucción casi que irracional de recursos y de manipulación  insensible y estúpida  del  sentido de la vida y la  naturaleza, el propio planeta lo siente y se resiente, y sus cambios y alteraciones son siempre en y para la medida del hombre, cataclismos cuya fuerza cósmica es a las fuerzas humanas, inconmensurables e inmanejables.

Amigos,  toda esta cháchara, escrita desde las orillas de un hermoso río, en cuyas aguas disfruté mi niñez, y  ahora adulto, cada vez que puedo vengo, el Río Negro , en Uruguay, a la altura del Paso de los Toros, ciudad chica , pueblo grande,  noble y tozudo, inundado muchas veces, evacuados totalmente sus miles de habitantes en el 1959 - yo y mi familia incluidos- domesticado su cauce por  represas de generación hidroeléctricas que instaladas en su cauce  prometieron la miel y el vino a sus ribereños y hoy  son enormes mostruos de cemento, casi obsoletas para parámetros de eficiencia modernos. Están ahí,  sometiendo  un agua en otras épocas  feliz  en sus ciclos de naturaleza y fecunda en su oferta de recursos alimenticios .

Para todos los que de una manera u otra sabemos de papas y gregorios, pero también para los  que  viven en la diversidad cultural que ha enriquecido a la especie : judíos, aymaras, chinos, inuits, nuer, vietnamitas, quechuas, tobas y mapuches, navajos y  ceolas, taínos y kaigang,  palestinos y  persas,  hindúes y budistas,   amish y musulmanes,  para los negros y  los blancos, a  toda esa riqueza étnica y cultural del Asia profunda.

Para los que comen todos los días y para los que no. Para los que escarban la tierra para producir alimentos y para los que escarban basura para  recolectar cualquier cosa orgánica comestible  que les aleje un día más de la muerte.

Para los que sentirán  ruidos de cohetes y fuegos artificiales  en pleno discurso de  felicidad y alegría en las grandes urbes ricas y para los que sienten  similares ruidos de misiles, bombas y aterradores aviones sobrevolando sus pueblos mientras  traen muerte y tristeza.

Para todos estos y para los que no menciono por ser la lista, larga , va sencillamente mi deseo de que la felicidad de vivir llegue a ustedes .  Los dejo  con  un  humanista. Los dejo con Chaplin.  Comparto con ustedes  al  viejo y querido Chaplín que tantos años ha, ya pensaba que solamente el amor por el Otro , el respeto en la diversidad de  sus culturas, en el rechazo de toda intolerancia, solamente por ahí, van las sendas de la felicidad posible a la especie humana y los restantes seres planetarios.    

A todos mis sinceros deseos de un mundo justo e igualitario. ¡Salú!