domingo, 5 de agosto de 2018

Por los tiempos del pensamiento único








Hay mucha cosa hoy día que parecen ,sino erróneas al menos discutibles . 

Tal cosa sería muy buena cosa, dadas las infinitas posibilidades de realizar con  exito tan aconsejable método a la especie que goza, única en su Reino Animalia, única en el Planeta que todos los seres habitamos,  del priviligio de manejar Cultura, pensamiento abstracto y lenguaje . 

Pero la discusión ha probado amén de ser practicamente inexistente ,también y además, imposible a no ser llevada adelante en cerrados ámbitos complices, escenarios catárticos de intercambios de verdades verdaderas entre pares, es decir pensamiento único, entre iguales pensantes. O lo peor, cargadas elucubraciones en feroz intención de eliminar a todo y cualquier modo al prójimo proximo en su pensar diferente.





Dudar, discutir, analizar, parte o el todo las verdades "reveladas" en otros tiempos, en otros contextos, en otro modo y modelo de vivir, por uno u otro de los profetas del intelecto al uso, recuerdan los tiempos de Darwin, por analogía, facho hereje de aquellos viejos tiempos en que todo era más sencillo de refutar desde que todo lo discutible llevaba sello de obra divina. 


 


Puedo imaginar al científico en la mañana lejana del 24 de noviembre de 1859 ojeando su recien publicado libro El Origen de las Especies, en su desayuno solitario, mientras mira perplejo su imagen simiesca en la tapa de los tabloides matutinos pensando si quizás no tenía razón el texto bíblico y el Hombre era creación divina , hecho a su  imagen y semejanza  al  sexto día de sus trabajos . El tiempo, esa es la esperanza, hizo encontrar salidas al laberinto.