miércoles, 17 de agosto de 2011

Evolución Humana. Por los tiempos de Charles Darwin

Primera Edición de  El Origen de las Especies.

Estimados: son simples apuntes de y para clase. No tienen otra pretensión. En la idea que pueda interesar lo dejo  librado a sus lecturas y  comentarios. saludos.


Caricatura de Charles Darwin  en la prensa londinense  de la época, consecuencia de la publicación de sus teorías. Por supuesto que escandalizantes al pensamiento victoriano y religioso



Charles Darwin









Taller de Antropología Social y Cultural. 2011
Docente. Lic. Julio Viana. Antropólogo Social
 Montevideo. Uruguay. 
Material de exclusivo uso docente


¿Por qué un Homo sapiens sapiens africano?
 Muchas preguntas. Algunas respuestas.

Evolución y tiempo son ideas que se asocian. Es en definitiva un proceso que se realiza en el tiempo. Un tiempo que siempre excita nuestra curiosidad, por su longitud, por ser en cierto modo, incómodos a nuestra capacidad de manejo intelectual los  mega-números a  los que  nos enfrenta y  los cuales en su magnitud casi que nos dejan huérfanos de  elementos a su conceptualización e ideación.

Es que,  ajeno a las  angustias  que nuestra finitud despierta,  los tiempos humanos son, enfrentados a la temporalidad de  otros eventos universales, efectivamente cortos y como recurso vital a administrar,  escasos en su cantidad y variables en su calidad.

Nomás, tengamos en cuenta que la Tierrra , como planeta,  parece ser que su vida desde el cósmico Bing – Bang  ronda los  4.500 millones de años.  O sea que los tiempos vitales de un individuo  del género Homo, de las especie y sub.especie sapiens sapiens, enfrentados a los tiempos de nuestros ancestros   los australopithecinos, allá muy al fondo de nuestra cronología , viajando quizá en expediciones  de recolecta y carroñeo  por las hondonadas de Laétoli  donde nos dejaron y legaron a esta humanidad de hoy,  sus huellas plantares en el limo cual soberbio e inmutable  discurso de su orgullosa marcha bípeda, los probables y crecientes 4 millones de años que nos separan de la mediática y por tanto famosa Lucy, la australopithecus afarensis, de pequeño cerebro y cara grande,  nos empequeñecen y atolondran el razonamiento de nuestros cada vez menos orgullosos 80 y pico de años de expectativas de vida al menos en este modo de existir, y agregaría de mi propio coleto, que nos baña de humildad.

O como  nos  diría Neruda  desde su imperturbable impertinencia inteligente:

 “cada tanto es bueno darse un baño de tumba”

Acerca de Laetoli

 Es un importante  yacimiento arqueológico,  del Paleolítico inferior en la actual Tanzania, famoso por sus icnitas, preservadas en cenizas volcánicas. El sitio está localizado 45 km al sur de la Garganta de  Olduvai.
El sitio que  pertenece al Plioceno, fue datado, con el método potasio-argón, en 3.7 millones de años antes del presente.

Las huellas

Las líneas de huellas de homínidos, descubiertas en 1976-1977 por Mary Leakey, Richard Hay y su equipo, están preservadas en ceniza de una erupción del volcán Sadiman, a 20 km de allí.

Las huellas homínidas fueron producidas por tres individuos, uno caminando sobre las huellas de otro, haciendo que la pistas originales fueran difíciles de encontrar. Todas ellas van en la misma dirección. Pueden haber sido producidas por un grupo familiar  viajando juntos en busca de comida y agua.

Un estudio de los pasos indica que caminaban al paso.



homínido 1
homínido 2
Tamaño de la huella
21.5 cm
18.5 cm
Ancho
10 cm
8.8 cm
Tamaño del paso
47.2 cm
28.7 cm
Tamaño corporal
1.34-1.56 m
1.15-1.34 m

La importancia de estas huellas es que demuestran que los individuos caminaban erectos habitualmente. Los pies no tienen el dedo gordo móvil como los simios, en cambio tienen un arco típico de los humanos modernos.


Ni que les digo cuando pensamos en aquellos tan juguetones como satanizados megafaúnicos saurios, generalizados en Dinosaurios,   fascinación de  los niños y no tanto,  que bajo distintas especies y formas,  tuvieron y pusieron , desde sus atributos de depredación  y sus necesidades a satisfacer,  en jaque a las demás criaturas del planeta Tierra,  que no hacía tampoco demasiado tiempo estrenaba vida como la entendemos hoy  y que sin embargo desaparecen como por “encanto”  y si tal magia no nos conforma entonces tomamos el trabajo de resolver  unas cuantas sospechas de un misterio científico aún sin paradigma dominante   y con ello también termina sobre la faz del planeta  la arrogancia de su desmesura hace ya unos 100 millones de años.

También los cambios, es decir cualquier evolución, necesitan  espacios. O sea los escenarios adecuados. En lo que a nuestro tema ajusta, estos escenarios necesariamente deben ser  territorios de hecho poblados con organismos que empeñados en pugna darwinista de éxito reproductivo y selección natural, cambian, mutan, se rediseñan y reconfiguran, a veces con éxito suficiente para lucir el cambio, es decir sobreviven y son los que registra la historia, inmedibles e inconmensurables la cantidad de posibilidades que no habrán llegado a término prematuramente y entonces a diferencia de los Dinosaurios , no nos han dejado ni rastros ni demasiadas preocupaciones por ellos. O pongamos nuestras soberbias barbas científicas en remojo y pensemos cuánto de lo que no se sabe está esperando el nuevo saber que lo descubra.

El arribo  de las nuevas tecnologías ya casi humanos independientes,  que día a día escapan de los centros de investigación y desembarcan en tropel en un mercado ávido que las espera, las toma , las usa y las mal usa,  las aplica.  Que tampoco están tan lejos los tiempos en que se creía que  bifaces, raspadores hachas líticas prehistóricas etc.,  eran divinos despojos, o que el mundo creado por Dios, como tal inmutable, omnipresente y omnisapiente  lucía orgullosos  juveniles  4004 años A.C. de antigüedad.

Curiosidades. Fechado  acerca de la creación del mundo y sus seres

El Obispo James Ussher en 1640 , realizó a pedido de las altas jerarquías de la Iglesia, a quien ya preocupaban hallazgos de fósiles inexplicables para la época y desencajados a  la versión bíblica del Génesis,  un cuidadoso y preciso cálculo de la edad  que a su juicio tendría el mundo. 
Ussher estudió la cronología disponible en las Sagradas Escrituras así como datos históricos encontrados en documentos (como la destrucción del templo de Jerusalén, por ejemplo) de las culturas Caldea, Persa e incluso Romana. 

Con todos estos datos Ussher llegó a la conclusión de que Dios creó el mundo en la madrugada del día 23 de octubre del año 4004 Antes de Cristo. Posiblemente a la hora 08.00.

Y de paso ya se  calculó que el diluvio universal ocurrió hacia el año 2359 A. C., que el éxodo a Egipto sucedió en el año 1491 A. C. y que el templo de Jerusalén fue construído en el año 1012 A. C. En cualquier caso, como el mundo había de durar seis mil años  su final debía de llegar en el año 1996, cosa que evidentemente no ha ocurrido

Unos años después, en 1644, John Lightfoot,  vice-rector ,  estudioso y erudito  de la lengua hebrea de la Universidad de Cambridge, corrigió la fecha propuesta por Ussher.  Lightfoot llegó a la conclusión de que el mundo fue creado en el año 3929 A. C. aunque coincidió con la   fecha del día y del mes. También coincidió con la hora, en la madrugada del día 23 de octubre pero añadió que el hombre fue creado a las nueve de la mañana.

Hoy nos pueden parecer sin interés estos cálculos pero la edad de la Creación ha sido motivo de estudio por numerosos autores a lo largo de los siglos. Incluso algunos de los que podemos considerar más científicos, como Kepler (que fechó la Creación en 3992 A. C.) y Newton (que la fechó en el año 4000 A. C.) se interesaron por conocer este dato. Pero ninguna propuesta ha sido tan conocida como la del Obispo Ussher probablemente porque su cálculo ha figurado como comentario en las primeras ediciones de la Biblia del Rey Jaime de tan gran difusión en el mundo protestante anglosajón.

Evidentemente los cálculos de Ussher están equivocados. Hoy lo podemos decir a la vista de los grandes descubrimientos científicos acumulados desde su tiempo. Pero en la época de Ussher no existían los datos científicos y el único material de que se disponía eran las fechas bíblicas y las que aportaban las crónicas de la antigüedad. Y eso tiene su mérito.

La verdad es que incluso hoy en día la edad aproximada del Universo sigue constituyendo todo un desafío a las ciencias. En 1920 el astrónomo Hubble llegó a la conclusión de que el universo estaba expandiéndose, como si fuese el resultado de una gran explosión.
 A esta teoría el físico de Cambridge , Fred Hoyle, en 1949, le puso el jocoso nombre de Big- Bang, no sin cierta ironía pues la teoría parece que no acababa de convencerle. Ninguno de estos dos sabios se atrevió a poner fecha de comienzo a esta gran explosión. 

Más recientemente, el astrofísico Stephen Hawking en su última obra divulgativa, dedica más de doscientas páginas a explicarnos como fue el origen del universo pero, desde luego, tampoco le puso fecha. Seguramente todos ellos están convencidos de que antes o después aparecerán nuevos datos que anularán esta teoría en favor de otra nueva.

De alguna manera da la impresión de que hoy en día, con cientos de miles (tal vez millones) de datos científicos acumulados, estamos tan lejos de saber la edad del mundo como lo estaba el Obispo Ussher.


1859. Annus mirabilis. El año de Darwin.

“Me propongo dos objetivos distintos; demostrar que, primero, las especies no han sido creadas separadamente y, en segundo lugar, que la selección natural ha sido el principal agente de cambio”

Así explicaba Darwin cuales eran los objetivos de su obra  El Origen de las Especies. Publicada su primera edición el 24 de noviembre de 1859 y que se agotó en pocas horas. Se publicaron 6 en vida de su autor. La segunda en enero de 1860.
Era el principio del decaimiento de la idea divina del Génesis bíblico de la Tierra y todos sus seres incluido el hombre.


Africa


El escenario en donde se realizaría esa mitoepopeya de la evolución humana, a los efectos de los homínidos, nosotros y todos nuestros ancestros del género Homo, ese hogar, ese nicho de desarrollo , fue  Africa ya en  su actual  versión continental ,  tal y según acepta la mayoría de la academia, y por tanto es a hoy,  el paradigma dominante en las ciencias en lo que hace a la evolución y punto de emergencia y emigración posterior del tipo humano moderno. El inefable Homo sapiens sapiens, en la versión que muchos años después llegara y poblara nuestro continente américano, si se quiere extrañamente baldío y ajeno a  estas cosas de la hominización.  

Fue Louis Leakey, (1903-1972) sudafricano,  el científico que desde su esfuerzo de ribetes fuera de la razón y la lógica de su época, inclinó en base a sacrificios personales y luego familiares, comprometiendo su patrimonio y en cierto modo su vida y quién presintió que el  ser cuna de la humanidad, le correspondía a Africa, con escándalo enorme de los eurocentristas y racistas de occidente, que sencillamente en muchos casos no lo podían aceptar, ya que no creer en las pruebas que se iban amontonando con perseverancia y obstinación . Leakey lo llamó “ la perspectiva africana” . Después vinieron otros Leakey,  esposas e hijos , entre ellos Richard Leakey, nacido en Nairobi en 1944,  segundo de  los tres hijos del matrimonio, que continúo su obra  y produjo notables descubrimientos,  y también un inmenso ejército de científicos “africanistas” de origen europeo y americano que siguen día a día produciendo nuevos descubrimientos, que cambian fechados y prototipos, pero no han producido conocimiento alguno hasta la fecha que cambie de lugar la cuna africana de la humanidad.
Otros científicos de la época, por nombrar alguno, como Weindenreich y Koennigswald, apuntaban sus baterías al Asia, también inmensa y propicia como escenario .

Otros , cabizbajos pero empecinados eurocentristas, con su cuota  explícita u oculta ,de racismo y chauvinismo incluídas, tentaban suerte con sus propios prototipos. Europa instalando  polémica  acercad del    cómo, dónde y cuándo del Neanderthal y sus intrigantes apariciones y desapariciones,  los sesudos  análisis e interpretaciones variopintas del contenido y significación  de las pinturas rupestres en las cavernas de Dordoña en Francia,  los ingleses , viviendo primero la euforia y luego el drama de la farsa de  su hombre de Piltdown reconstrucción fraudulenta de cráneo (mandíbula de orangután ,cráneo humano) presentada en 1912 y exhibida hasta 1935 cuando se reconoció el engaño,  en  los españoles y su Atapuerca, y principios del siglo pasado aquí nomás, cerquita, Ameghino en la Argentina presentaba su “hombre pampeano”.

Mucho se habló , sotto voce y no tanto , en los pasillos académicos sobre  lo que dio en llamarse “la suerte Leakey” en alusión peyorativa  a la oportunidad y puntería de las excavaciones y la riqueza en cantidad y calidad  de los resultados del científico y sus equipos.
Hoy es bien cierto y casi lógico,  que Leakey no acertó al  entender la evolución de la especie como un fenómeno unidireccional, constante  y progresivo, dentro de una idea en la cual un “modelo” dejaba lugar al próximo por más moderno.  Algo así como una carrera en la que unos ganan al llegar primeros y otros pierden llegando tarde. Hoy se tiene por cierto, que no ha sido así.  Hay muchas teorías al respecto. Principalmente la de Stefhen Jay Gould y sus saltos puntuados, imprevisibles , inconstantes, muchos en la aceleración comprimida del corto tiempo . Los primeros tiempos conocieron también una idea casi romántica, en la cual la evolución se asemejaba al relato y desenlace de las vicisitudes de cualquier héroe mítico de los cuentos populares.
También cierto es, que aún ronda los pasillos académicos deseos de regreso a la idea de una evolución líneal y progresiva y resistencia a la diversidad de variedades de Homo, para lo cual confunden bajo un mismo grupo, fósiles que al análisis presentan diferencias sustanciales .  Algo así se llevó a cabo con el Homo arcaico donde se cobijaron quizá muchas variedades diversas.

En la etapa de actual conocimiento científico que se posee,  todas las especies de homínidos conocidas, anteriores a 2 millones de años, fueron exclusivamente africanas, expecificamente sub-saharianas. No se ha descubierto ningún australopithecino fuera de Africa. Tampoco 3 de las más definidas especies de Homo : Ergaster, Rudolfensis y Ergaster o Erectus, han producido fósiles fuera del territorio africano.

Todo hace pensar, que una emigración de homínidos desde Africa hacia el resto del mundo quizá fue posible hace 1 millón y medio de años, hacia Europa en principio, luego hominizando Asia y  también se acepta desde pensamiento científico con respaldo, que quizá 100.000 atrás, una oleada de sapiens sapiens, los llevó a Europa, a Asia y Australia. América debió esperar que estas bandas cazadoras en movimiento, llegaran al Estrecho de Bering y  en circunstancias ambientales propicias de desglaciación, los hielos en la zona podían llegar a tener kilómetros de espesor, cruzar los hielos siempre detrás de la caza e internarse en lo que hoy es América. Los recentistas, estiman, estimamos 20.000 años A.C.  los remotistas pueden llegar a manejar cifras varias veces superiores.

¿Cómo nos convertimos en humanos?

En principio existe acuerdo en que fueron imprescindibles 4 fenómenos evolutivos:
  • La terrestrialidad. O sea “bajar de los árboles”
  • Bipedismo. No simplemente capacidad de pararse sobre las piernas. Adquirir  marcha o locomoción bípeda.
  • Encefalización.  Aumento en el tamaño del cerebro con todas sus consecuencias óseas.
  • Cultura. Pensamiento abstracto y simbólico.
En lo que no se acuerda  es en la secuencia en que estos cambios sucedieron.

En los principios del s.XX , se enfrentaban dos grandes corrientes a las cuales se dio en llamar:

La hipótesis  primero el cerebro

En esta, la evolución habría seguido un proceso en el cual la encefalización sucedía priori a cualquier otra.

SIMIO……Simio- Inteligente …….Simio- Inteligente- Bípedo…. Homo

La hipótesis  primero el bipedismo

Simio……Simio -Bípedo…………Simio- Bípedo- Inteligente…..Homo

Hablaremos en clases siguientes un poco más de todo esto.