lunes, 22 de junio de 2009

De Nosotros y los Otros



Reflexiono y medito sobre los impulsos y los porqué de emprender este proyecto acerca de lo cotidiano. Creo, realmente, que la vida cotidiana , esa que desde nuestra gestión individual transformamos y diferenciamos, realmente se construye desde una miríada de pequeños acontecimientos que pretendemos personales , que nos suceden todos los días y se reinician en cada amanecer, signifique este acontecimiento lo que para cada uno de nosotros signifique, y todos ellos son en su materia, construidos socialmente desde y dentro de ese cotidiano que compartimos con los otros. Pobres, tristes y desvalidos robinsones seríamos, si en cada día nuestro, no encontráramos en los senderos que transitamos una huella de pie humano que no nos pertenezca. Somos sociales.


Nos construimos en y desde la otredad. Nuestra racionalidad no obstante, dentro de nuestra cultura, ha ido conformando nuestra idea del mundo desde la ajenidad, casi no excitan nuestros mecanismos de gozo nuestro mundo cotidiano, por el contrario , casi carece de toda importancia en lo que hace a nuestra peripecia existencial. Las personas y los acontecimientos de nuestra realidad , representados y vistos en el escenario de nuestra rutina diaria, se esfuman. Los miramos pero no los vemos. Nos son ajenos. Tan sólo nos sorprenden cuando de una forma u otra, pierden su cotidianeidad para conformarse en un evento de proximidad convertidos en sucesos, convertidos en noticias.


Desde los interrogantes que me planteo en el comienzo, desde los mismos espacios de incertidumbre que reconozco me conducen, desde éste simple texto, confieso que mis pretensiones no van más allá del intento de socializar saberes, que no me pertenecen, que me han sido trasmitidos, que me han sido confiados, que vienen desde lo profundo de la disciplina antropológica, desde su mirada antigua , desde lo pretérito de nuestra especie, desde los primeros fuegos, alrededor de los cuales , ancestral fogata mágica, he formado opinión humilde de que la especie, nosotros, bellos animales de privilegio, seremos felices, recuperaremos armonía , en la medida en que nos reconozcamos, nos representemos y nos construyamos, en la pequeñez de nuestros episodios cotidianos , que llevan en si la grandeza del vivir de cada día, todos los días y homo sapiens sapiens al fin, vida consciente de su vida, administrar la angustia de su mortalidad, que para nuestro bien, o para nuestro mal, veleidades y azar de nuestra evolución aparte, también raro privilegio, no compartimos con especie alguna en el planeta Tierra.