martes, 2 de noviembre de 2010

Día de los muertos. Día de las almas

"Una mañana lo levantaron, definitivamente extendido. Sobre su reposo había amanecido y anochecido. Había llovido y habían cruzado solanas de miel. Donde él estuvo, el campito había quedado amarillo. El extendido potrero lucía una mariposa amarilla tatuada en el verde total del gramillal" Del cuento Andrada. Juan José Morosoli.




"Camposanto" .Tumbas en un cementerio rural en el Depto. de Treinta y Tres. foto del autor


Tumbas del tiempo. "Camposanto" Depto. de Treinta y Tres. foto del autor


Tumba de  memoria . Depto. de Cerro Largo.  foto del autor
Tumba  Patria. Montevideo.Mausoleo de Artigas. foto del autor

A veces la muerte escapa de su escondite. De allí,  donde el homo sapiens sapiens, inteligentemente ,conciente de su mortalidad la ha puesto. Velada a la cotidianeidad, empero que siempre presente,  negada al diálogo diario, pero empecinada en abrirse paso a la realidad, obligando en forma permanente  . Siempre presente. Toda cultura ha tenido con la muerte la relación sobrecogedora de tener que imaginarse :  Un Más Allá. También desde sus animismos han debido formalizar espacios donde en muchos casos , el más allá , lo sobrenatural  , es en definitiva la razón  justificadora de toda existencia. Todos los grandes libros, todas las religiones, invitan al hombre a engañarse en su destino de naturaleza y ahí es donde aparece el alma, a veces una, a veces más. A veces muchas. También a veces, gente racional  sacude su materialismo y renueva su parentesco con sus muertos. Mañana (hoy) 2 de noviembre es uno de esos días.

No agotaré por supuesto en este espacio, lo que de la muerte y sus consecuencias para los vivos, en definitiva únicos administradores de nuestro final como organismos vivos, debería decirse y todo lo que la Antropología ha pensado y reflexionado sobre tema tan complejo.

Escondida detrás de los visillos, la muerte, debe festejar todos los problemas que causa como hecho social total, que expande sus consecuencias a parentelas y parientes, deudores y acreedores, deudos y felices herederos. La muerte es tremenda en el impacto que causa en el mundo de los vivos. Ese es mi tema de curiosa reflexión, cuando mañana(hoy) los cementerios de esta parte del mundo, reencuentren  viejas lágrimas, se vistan de cal fresca y flores plásticas y arena que no agua, que el Aedes aegyptis no conoce de funebrias y si de muerte. Diría, que animal al fin, feliz , ni siquiera conoce de la muerte.

Desde los principios, desde esa aleatoria y extraordinaria opción evolutiva de dotar al Homo de pensamiento, de dotarle ese enorme cerebro complejo el cual  subordinó todo el restante diseño , e instalar la capacidad asumida como superior,  de poseer pensamiento simbólico y   la  facultad de construir  lo abstracto, el hombre ha llevado sobre sus hombros su pesado destino de saberse finito.

Puede fantasear tanto como quiera y desee con su muerte. Puede también caer en la trampa de ignorarla y creerse fuera de todo destino de regreso a la cadena trófica y convertirse a su fin en horrendo banquete  de "la jauría de la muerte ", no importa cuanto de imponente tenga su  enterradero  o si su cadáver tiene la suerte de pudrir  tranquilo y en paz con los cuervos como  Juan José Morosoli   le concede en muerte dulce a  su  entrañable Andrada. 

Pensar en la muerte se hace  indivisible de también pensar en el alma. Ésa, la  única que parece tuvieramos y que lucimos quizás demasiado poco ,para ser tan  de cierto que existe  y que además lo hacemos dentro de nuestras  creencias,  sinónima de bondad,  que sino  de hecho  seríamos "desalmados" ,   puesta allí por dios o dioses , para albergar de lo bueno. 
Tambien otros creen desde  impecables racionalidades que no se puede vivir solamente con un alma .
¿Cómo podrían haber  entendido  y manejado  griegos antiguos y  sus contemporáneos la vida, sin entender la muerte , el  alma y su destino? 
¿Cómo entender el mundo musulmán sin el Corán y su idea del más allá?
¿Cómo separar al análisis,  la relación festiva con la muerte que tienen los mexicanos vivos, sin cruzar entre sí la teología azteca y los tiempos de edades y cataclismos,   la serpiente emplumada  ,  sus festines caníbales  y la sed de sangre humana de sus dioses? 
Como negar lo contundente de la creencia de los jívaros de Ecuador, cuando piensan en los tres estadios por los cuales atravesará el alma de sus muertos. Ya sé, me dirán , "son salvajes".
Pero al menos  convengamos aquí que practicamente toda la academia antropológica , ésta disciplina que Dilthey llamaba pensando como filósofo, antropología espiritual,  da certeza de la existencia universal del animismo, que no es otra cosa que la idea que tienen los individuos de todas las sociedades conocidas - nosotros uruguayos por supuesto -de que en el interior de sus cuerpos-  visibles  y tangibles éstos  - existe de una manera u otra un ente o ser invisible e intangible: el alma.

En algún momento, en algún instante, nuestros ancestros, quizá los neanderthal,  quizás otros que no importa al caso,  habrán llorado en duelo la primera vez, y habrán cavado por la primera vez, las primeras tumbas, y habrán humanizado pintando con ocre los despojos  de los muertos  llorados por la primera vez. Quizá la construcción social de la muerte que tenemos  por aquí en Occidente  no nos haga fácil o de plano no nos permita darnos cuenta del  enorme salto cualitativo que representó esa circunstancia   instituyente  de una vez y para siempre de la ritualización y la funebria como parte de  ceremonias más o menos complejas de despedida y honra ,no del muerto que en definitiva es un tema resuelto por la naturaleza o los avatares de la vida, sino una despedida a su alma que viaja  hacia ese  Más Allá , más o menos venturoso , más o menos pintoresco, pero arriba o abajo, hacia lo sobrenatural, hacia donde están los que nos precedieron, una gran cosmópolis de muertos y  ésta una situación, que en distintos grados ,  mantiene hoy  una vigencia que de tan asumida como natural,  resulta a la racionalización , sorprendente.


A veces la muerte se personaliza, adquiere límites precisos en donde la razón pierde posición y cesa en sus empeños de explicarlo todo. O casi todo. A veces son muertes  que sin  la existencia de ese salvavidas existencial que es el  alma, sus efectos son inexplicables.

Darnauchans, es uno de esas muertes que pertenecen a un imaginario que trasciende los límites egoistas del dolor  de propietarios. Escuchemos su voz. Que aunque no es  la voz de su alma, la tecnología en cierto modo noble la sustituye.





También a veces la muerte nos descubre en los sentimientos y al igual que a nuestros ancestros, nos invitan al llanto y al desgarro,   impulsos de impotencia que  invitan ante tanto dolor a la flagelación. Para el caso de cuerpo y de alma.

Desde mi humilde blog y aún más modesta pluma, en estos dos hombres con alma, que no los únicos, va un homenaje en el día de los difuntos.

A José Carbajal,  el Sabalero, hombre de adentro y de afuera, de costa de río ,  de vinos y mostradores sin abolengos, porqué todavía no se han secado las lágrimas de los uruguayos,  porque de la vida y de la muerte probado está que siempre supiste bastante, va  todo nuestro amor.







Simplemente en cuerpo y en alma : José Carbajal el Sabalero , entre otros temas cantando en vivo en el Teatro Solís de Montevideo :
La muerte.
A él. Un grande con alma.