martes, 12 de febrero de 2013

Olympe de Gouges. Una mujer casi olvidada









Olympe de Gouges nació en Montauban, Francia, un 7 de mayo de 1748 y fue guillotinada en París un 3 de noviembre  de 1793.  Escritora, dramaturga, cronista y militante política francesa, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791. Su obra más conocida, La esclavitud de los negros (L’esclavage des noirs),  sólo pudo ser publicada y representada al triunfar la revolución en 1792. Inscrita en el repertorio de la Comedia Francesa en 1785 bajo el título de Zamore y Mirza, o el feliz naufragio (Zamore et Mirza, ou l’heureux naufrage), fue impugnada por las familias nobles que se habían enriquecido con la trata de esclavos y por quienes ejercían  el comercio con las colonias de ultramar que representaba el 50% del comercio exterior del país. 


Un juicio sumario la condenó a muerte por haber defendido un estado federado, de acuerdo con los principios girondinos. Su único hijo, Pierre Aubry, renegó de ella públicamente poco después de su ejecución.


La periodista española Laura Manzanera, jefa de redacción de la revista de historia Clío, ha escrito : Olympe de Gouges. La cronista maldita de la Revolución Francesa”.




Olympe de Gouges defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo el derecho a voto,  el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluyendo la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico.
Combatió la pena de muerte; luchó contra la esclavitud; defendió a madres solteras, prostitutas, cesantes y vagabundos; denunció la corrupción de los políticos; argumentó a favor de la supresión del matrimonio y la instauración del divorcio; propuso la idea de un contrato anual renovable firmado entre concubinos y el reconocimiento paterno de los niños nacidos fuera de matrimonio. Precursora de la protección de la infancia  y los desfavorecidos,  proyectó un sistema de protección materno-infantil considerando fundación de maternidades y recomendó la creación de talleres nacionales para los cesantes y hogares para los mendigos.
 
Olympe de Gouges redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana cuyo texto aquí dejamos a la consideración de todos sin exclusión de género y o sexo y/o cualquier otra variable de las infinitas que abundan y se crean casi que diariamente: 


I - La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.
II - El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.
III - El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.
IV - La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.
V - Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.
VI - La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.
VII - Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.
VIII - La Ley sólo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.
IX - Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.
X - Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.
XI - La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.
XII - La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.
XIII - Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.
XIV - Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.
XV - La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.
XVI - Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.
XVII - Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.





Tomado de :
Virginia Vidal.  "Olympe de Gouges dio su vida por los derechos de la mujer."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.  
http://virginia-vidal.com/actas/realidad/article_469.shtml &gt

© Derechos Reservados

2 comentarios:

  1. Entre los tantos aportes de tu taller cuento el haberme acercado a esta fantástica señora y por lo caminos que se van generando a partir de esas zonas que sabes iluminar llegué a otra mujer magnífica capaz de pasear su inteligencia por el cielo y contribuir a las matemáticas y la astronomía de el último enclave del mundo clásico Alejandría.Y allí enfrentándose a los centros de poder relijioso e irracionale que vieron en el pensamiento de esa mujer una amenaza y la asesinaron, pero no pudieron evitar el poder simbólico de su vida,su obra y su muerte que hoy me lleva a compartir contigo el nombre de Hipatia.

    ResponderEliminar

Muchas gracias
Los comentarios son bienvenidos y enriquecedores.
Puedes visitarme en mi otro blog