sábado, 1 de abril de 2017

Alma africana, tan negra... como hermosa




Eva africana, madre primigenia de la especie. Mural en el Barrio Sur. Montevideo. Uruguay. Fotografía del autor.



 
Africa:  tierra, testigo y  cuna ancestral de la Evolución Humana.



 "En mi profesión existe una gran contradicción, que consiste en tratar racionalmente lo absolutamente indefinible e impalpable: la mente humana" 
Yukio Mishima





Negritud y orgullo. Grafitti  en Calle Curuguaty e Isla de Flores. Plaza Gardel.  Barrio Sur. Montevideo.  Uruguay. Fotografía del autor.



Racionalizando y relativizando el mundo desde donde -en el decir , pluma y libro  Estilos de pensar de  la antropóloga británica Mary Douglas  - tendemos inevitablemente desde que así hemos sido  culturizados, a pensarnos etnocentricamente como  los depositarios de la única racionalidad, la única y verdadera manera de ver e  interpretar el mundo y sus cosas y eso convierte en  complejo, cuando no imposible, penetrar en la profundidades y sutilezas del "pensar" del Otro, distinto y  diferente en su cultura.

 Corrientes muy reconocidas y prestigiosas en lo académico, asumen que las culturas y en forma especial aquellas con lenguas extrañas entre si, hacen infranqueables las distancias a toda tentativa de traducción cultural . Valga como ejemplo de tales posiciones lo que ha dado en llamarse    hipótesis de Sapir-Whorf que  en lo básico establece  la existencia de  una poderosa  relación entre el lenguaje que una persona habla y la forma en que dicha persona entiende y conceptualiza el mundo. También conocido  como principio de relatividad linguística. 

Agregaría aquello que con claridad y  sustancia define Ludwig   Wittgenstein en su Tractatus logico-philosophicus como mundo:

 "El mundo es todo lo que acaece. 
El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas."

Hechas a modo introductivo estas breves salvedades y  llegados al momento de  chocar desprevenidos e inmersos    en este estado engañoso de cosas con el modo de ver, verse, interpretar e interpretarse, del africano negro, profundo y orgulloso de serlo, expresado a través del pensamiento intelectual y académico africano,  se transforma en una experiencia de tremenda complejidad  donde  el desbarajuste de pre-juicios , que es enorme , se manifiesta en la  fractura ,en millones de trozos insignificantes, del mundo  organizado y prolijo hasta aquí construido, repleto  de convenientes   alfombrados  debajo de las cuales barrer todo aquello que in-conviene al estado de cosas asumido por correcto desde las posiciones de dominio y poder.


Nos(Otros) es decir,  los que afincamos nuestras construcciones simbólicas  en   pertenecer y ocupar espacios privilegiados y superiores a todo Otro diferente, sea por su piel  negra, o simple y absurdamente por ser indio, sea  desde la mezquindad egoista de desprecio al mero pobre a los parámetros cuantitativos de  un sistema de distribución perversa de riquezas , o porqué elevamos plegarias a cielos y dioses diferentes,   nos legitimamos, autorizamos y permitimos  todo esto  desde la inercia  de sentirnos arte y parte de  ese todo incoherente e ininteligible llamado Occidente,  que en el giro histórico de la especie sobre el planeta, no implica ninguna otra cosa extraordinaria  que la mera ocupación y dominio  del terreno dejado  baldío a la estrepitosa caida de la Pax Romana y a cuya vasta inmensidad , el obsecado Colón en su momento  y poco más tarde  los apetitos que  provocara  desde sus  descripciones de lo visto  y de lo   imaginado en las coronas codiciosas de su tiempo sumaran tierras infinitas al costo de  crueles genocidios y  peores etnocidios aculturizadores .


Nos ha tocado aquí por el Sur  pertencer a la región del mundo entre las  más dependientes y nos pensamos blancos, y   nos aferramos,  nos guste o no, obsecuentes y sumisos a la idea de hacer de la negritud africana profunda, algo invisible. O peor aún, desde culpas profundas,  hacer el vano intento de convertir a las  personas negras, descendientes en su mayoría de africanos traidos sujetos a cadenas esclavas y muy posiblemente orgullosos de tal pasado de lucha y sobrevivencia, en esa  extraña e inconsulta  exclusión de llamarlos afrodescendientes ,  en países como el nuestro, donde , pueblos transplantados al fin, feliz definición del desaparecido antropólogo brasileño Darcí Ribeiro,  descendemos mayoritariamente  de ancestros venidos  y llegados de todas partes del planeta.
Racismo positivo, no otra cosa me parece con seguridad ,el término, el concepto y sus consecuencias.

No me extenderé ahora, que quizás lo haga un luego más tarde, ahora me apremia el compartir un bello y profundo texto de un poeta, escritor y ensayista  senegalés,  Birago Diop.

Hasta no hace mucho, un perfecto desconocido a mi formación blanca, cristiana y occidental.








Birago Diop  nació en Senegal en 1906 y falleció en 1989. Formado como veterinario, pronto devino como escritor y ensayista  saliendo  al rescate y al  homenaje de la tradición oral  de su país desde la publicación de  cuentos , especialmente sus Cuentos de Amadu Kumba.

Nacido cerca de Dakar  recibió  formación coránica y paralelamente estudios en la escuela francesa. Durante sus estudios de veterinaria en Toulouse , conoció los trabajos de los africanistas y se unió a finales de los años 1930  al incipiente y enérgico  movimiento de la negritud  liderado entre  otros intelectuales africanos  por  Aimé Cesaire  y  Leopold Sedar Segnor . Ya en París en 1942 escribe  los Cuentos de Amadu Kumba en donde ya indica su predilección por la tradición oral de los griots, los narradores populares a los que siguió escuchando toda su vida.

 Respetuoso con la tradición oral, mostró gran originalidad en los Nuevos Cuentos de Amadu Kumba  y Cuentos y Lavanes ;  de su colección de poemas Leurres et Lueurs  de 1960, publicados en el libro Pensamiento africano, compilación y edición a cargo de Emmanuel Chukwudi Eze,   tomamos su poema Soplos de honda y hermosa impronta africana.



SOPLOS
Birago Diop
Escucha antes a las cosas
que lo que dicen las palabras:
la voz del fuego ,clamorosa,
la voz del agua, siempre clara.
Escucha cuando el viento sopla
lo que solloza la maleza:
es el soplo de los ancestros.

Los muertos nunca se han marchado, 
están en la sombra que clarea
y en la sombra que se espesa.
Los muertos no están enterrados, 
están en el árbol que tiembla, 
están en el agua que fluye,
están en el agua quieta,
están en el chamizo y en la muchedumbre,
los muertos no se han muerto.

Escucha antes a las cosas
que lo que dicen las palabras:
la voz del fuego, clamorosa, 
la voz del agua siempre clara.
Escucha cuando el viento sopla
lo que solloza la maleza:
es el soplo de los ancestros muertos,
los que no se marcharon ,
los que no están enterrados, 
los que no se han muerto.

Los muertos nunca se han marchado, 
están en el vientre de la madre
están en el recién nacido y su llanto,
y en el ascua que arde. 
Los muertos no están enterrados,
están en el lamento de las hierbas,
están en la roca lastimera,
están en el bosque, están en la casa,
los muertos no se han muerto. [...]
























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